Llevando la Nikon D800 al extremo

La Ganga en concierto solidario por el Tourette
La Ganga en concierto solidario por el Tourette
La fotografía de conciertos tiene, como todas las especialidades fotográficas, sus truquillos. Dependiendo de la sala en la que se interprete el concierto será necesario llevar objetivos con distancias focales más largas o cortas. En las salas en los que los espacios para la prensa están habilitados a escasos metros de distancia del escenario suele bastar un objetivo de 200mm incluso puede valer un 120mm si nos podemos acercar mucho, mientras que en el lado opuesto será necesario llevar como mínimo un 300mm. En alguna ocasión he tenido que tirar incluso de un 600mm si quería aislar a algún componente del grupo. También suele ser conveniente ir preparado con un monopie para evitar la trepidación al usar teles.

Al contrario de lo que la gente suele pensar, el problema de los conciertos no es tanto la distancia focal del objetivo como la iluminación. Lo habitual es que no sea escasa aunque en determinados momentos puede caer bastante. Además, el escenario no suele estar iluminado por igual y también suele cambiar el punto principal en función del momento de la actuación.

Hasta ahora nunca había necesitado llevar mi cámara al extremo apurando todos los parámetros al límite de la cámara y del objetivo. La sensibilidad al máximo, bajando la velocidad hasta el mínimo y el diafragma también a la máxima apertura. Esto me ha sucedido recientemente en un concierto en una pequeña sala de apenas 300m2 que tenía averiado una línea de luces por lo que al pequeño escenario no llegaba apenas luz.

Una posible solución era emplear el flash, lo que descarté de inmediato ya que sería una molestia para los artistas y para todos los asistentes además de darme una iluminación pésima y antinatural en un concierto.

Así pues no me quedó otra que forzar mi Nikon D800 y tirar de ISO subiéndolo al máximo que me permitía la cámara. Es decir ISO a 25600 nada menos, diafragmando a F:4 (me arrepentí de no llevar un objetivo más luminoso) y con una velocidad entre 1/60 a 1/100 de segundo.

No tengo que decir que las fotos tienen mucho ruido y no aguantan una ampliación en papel más allá de un 10×15 ó 13×18 pero sirven para internet. Reconozco que no me sentí cómodo disparando a esta sensibilidad pero el resultado ha sido mejor del esperado.

Estas son las ocasiones en que doy gracias por haber realizado una inversión en cuerpos y objetivos que me permiten salir más o menos airoso de situaciones complicadas. Si hubiera llevado un modelo inferior no me cabe la menor duda que el reportaje no hubiera servido para nada.

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