Chefchauen. La ciudad azul de Marruecos (Edición de la exposición)

30,00 IVA incluido

Oferta -15 € (Descuento directo de 5 € + cupón descuento de 10 € que recibirás junto al libro para canjear por productos y servicios del laboratorio fotográfico Pixum.)

Libro “Chefchauen. La ciudad azul de Marruecos” edición de la exposición.

Para el viajero perderse por sus angostas calles es adentrarse en un paraíso de sensaciones, Los colores de los bazares y tiendas contrastan con el blanco azulado de las fachadas. Los aromas, las voces y sonidos desconocidos guían los pasos.

Me dejo seducir y, mientras camino perdido,
voy capturando momentos de la “ciudad azul”.

Características del libro:

Medida: 21×29,7cm (A4).
Tapa: blanda
Papel estucado 135gr/m2 calidad fotográfica.
Páginas: 80
ISBN: 9788417479480
Editorial: Runto Rojo

Otros formatos:

Descripción



Me habían hablado sobre la ciudad de Chefchauen, la ciudad azul de Marruecos, de tal modo que me picó el gusanillo, por lo que comencé a recabar documentación y contacté con varias personas que ya la habían visitado. Todo ello hizo que la curiosidad inicial se convirtiera en deseo. Quería visitar la ciudad situada en la Cordillera del Rif y recorrer sus calles cámara en mano. No era el único que deseaba ir, “mi niña sureña”, que fue la primera persona que me habló de esta pequeña localidad, también quería conocerla de primera mano.

Como todo viaje, comenzó con la planificación ¿cuándo ir?, ¿cómo ir?, ¿qué necesito? y un largo etc., que fuimos respondiendo hasta tener preparado todo lo necesario para emprender el viaje. Partiendo desde Tarifa solo hay que cruzar unas 15 millas náuticas si se viaja por mar, o ¿son kilómetros? Sea una distancia u otra no es mucha.

El viaje en sí no es complicado y tampoco está plagado de aventuras aunque sí es curioso y hasta divertido. Embarcamos en el ferry en Tarifa para navegar hasta Tánger, lo que supone aproximadamente una hora. La travesía puede ser cómoda o muy movida dependiendo del humor de Poseidón, dios del mar, según los griegos. Desde que embarcamos la sensación de estar en otra cultura comenzó a hacerse evidente y no lo digo como crítica. Para aligerar los trámites el pasaporte se sella en el mismo barco y los pasajeros tuvimos que hacer cola ante uno de los funcionarios marroquíes que, con gesto grave, revisaba el documento y procedía a sellar la entrada en el país.

Llegados a Tánger hay que continuar camino hasta Chefchauen. Viajando con el medio de transporte propio sólo hay que desembarcar y tomar carretera, después de los trámites administrativos. Si se opta por un transporte local se puede organizar desde España y alquilando, ideal para pequeños grupos, un pequeño autobús o pedir al hotel que lo envíen. En caso de dejarlo para la llegada toca negociar con los taxistas que hay estacionados en el exterior del puerto. La primera vez es preferible ir con todo atado y que el transporte esté esperando a la salida del puerto.

Tánger dista unos 100 km. de nuestro destino. Se tardan unas dos horas en llegar, por carreteras nacionales y comarcales, en no muy buen estado y en obras con el fin de mejorarlas. Es la excusa perfecta para parar a medio camino en alguno de los restaurantes que hay en la carretera y probar sus deliciosos pasteles. Si se llega con más hambre, como me ocurrió a mí, una brocheta de pollo es lo más adecuado aunque también hay otros manjares. Me enamoré de la cocina marroquí, lo confieso.

Llegados a nuestro destino lo primero es dejar todo en la habitación del Riad o del hotel y salir a recorrer la ciudad. Desde los primeros momentos quedamos enamorados de la localidad. Cuando viajas con una mochila cargada de costumbres y prejuicios occidentales se recibe un choque cultural y emocional importante, así que lo más adecuado es desprenderse de ellos y dejarse llevar para disfrutar cada minuto sin olvidar respetar las costumbres locales ya que nosotros somos los extranjeros, no lo olvidemos.

Este es un resumen de mi primer viaje pero podría ser el relato de cualquier otro realizado después. Viajar, sea a un lugar cercano o a miles de kilómetros, debe ser sinónimo de descubrimiento, adquirir conocimientos y experimentar sonidos, sensaciones, aromas… y, lo más importante, conocer gente y su cultura. Así, en cada visita se viven nuevas experiencias que aumentan el bagaje cultural y emocional.

Artículos relacionados

Si te ha gustado compártelo.

Información adicional

Peso 1000 g
Si te ha gustado compártelo.
Publicado en las categorías

Deja un comentario

  Acepto la política de privacidad

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Carlos Bouza
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: info@carlosbouza.com.
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.